jump to navigation

Corazón de Tiza [Personal] 25 enero, 2012

Posted by José M. Saucedo in Personal.
Tags: , , , ,
trackback

Como muchos de ustedes lo sabrán, no hay momento más ingenuamente sincero en una reunión de amigos -cuando están los alcoholes encima y la charla ya pasó los límites de lo políticamente correcto- que aquel en el que uno comienza a hablar con la verdad. En mi caso, el finísimo arte del Neteo, como le dirán algunos, es algo que busqué evitar durante años en toda reunión a la que asistía por temor a hablar de más. Como algunos cuates recordarán (aunque la verdad, espero que la cosa no sea así), al estar genuinamente borracho llegué a decir comentarios y confesar emociones que a la fecha me avergüenzan, y no por el hecho de haberlas sentido en su momento, sino porque las dije sin pensarlo, sin detenerme un momento para darme cuenta cuáles eran y porque estaban tan urgidas en salir. Quienes me conocen desde hace tiempo saben que fueron décadas las que me caracterizaron por ser una persona cerrada, y que aun cuando era bueno para escuchar y saber de los demás, era prácticamente imposible que yo hablara de mis cosas libremente o que verdaderamente me dejara ver “como soy”. ¿Por qué había tal reclusión en mi persona? La verdad es casi tan simple como reveladora (para algunos): soy Gay.

Aunque estoy consciente de mi homosexualidad desde los 15 años, la vergüenza fue el factor decisivo para que yo decidiera ir por la vida sin hablar de mí, incluso con las personas con quienes llegué a salir de manera formal o con aquellos a quienes en algún momento consideré como mis mejores amigos. No sé si fue porque el tema era causa de burla en mi escuela o dentro de mi familia, el hecho de haber sido criado y educado en una cotidianidad verdaderamente conservadora o el miedo de lastimar a mis padres (a quienes apenas hasta hace poco acepté amar de la misma manera incondicional con la que ellos me aman), pero al final era una vergüenza perenne la que traje durante mucho tiempo y que no sólo me impedía abrirme conmigo mismo y con los demás, sino que también no permitió que me aceptara tal y como soy.

Obviamente, en nada ayudó el hecho de que la primera persona a quien le confesé mi orientación sexual dejó de hablarme y un par de años después, cuando decidí tomar terapia por primera vez, la psicóloga dijo que estaba genuinamente decepcionada de mí por ser Gay. Así es, Claudia -a quien conocí en la universidad como maestra de Psicología del Desarrollo y quien me despertó la suficiente confianza como para poder hablar con ella y así enfrentar mi primera decepción amorosa- me hizo el grandísimo favor de intensificar mis miedos, mi vergüenza y de paso, convencerme de que el hecho de ser “diferente” era una cruz con la que tendría que cargar solo y para colmo, a escondidas, puesto que nadie en su sano juicio sería capaz de aceptarme como era.

Ahora que enfrento esto nuevamente pienso que haber recurrido a ella fue el error desde el principio, ya que siendo maestra del Instituto Católico donde estudiaba era obvio que tendría esa reacción. De todas formas esto no le perdona haberme lastimado de esa forma, empezando por su profesión y sabiendo las razones por las cuales recurrí a su ayuda pero, en fin…

El negarme a salir del clóset fue el origen de muchas de las ansiedades y paranoias que rondaron mi vida entre los 18 y hasta ya entrado en mis 30 años, puesto que aun cuando buscaba alguien con quien hablar, en quien confiar o que de alguna manera pudiera identificarme más allá de compartir gustos por la música, los juegos y demás pasatiempos. Siempre me llamó la atención conocer gente que había superado ya ese paso, y aun cuando sabía que yo también podía darlo, esa maldita vergüenza estaba ahí para detenerme.

¿Cómo es posible que yo fuera homosexual? ¿Cómo reaccionaría la gente al saber eso? ¿Qué estarán diciendo o pensando de mí a mis espaldas? Burlas, juicios, suposiciones y muchas otras patrañas llenaron mi cabeza por mucho tiempo y con mucho miedo. La sola idea de aceptarme Gay y decirlo abiertamente fue, durante muchos años, mi condena a la soledad absoluta, un trauma que aunque todavía cargo encima, en nada se parece a aquel que hace tiempo me llevó a juntarme con quien fuera con tal de no sentirme sólo e, irónicamente, alejarme de la gente que genuinamente me quería por quién era por temor a que ya no me aceptaran. De hecho, al escribir estas líneas de pronto entiendo que es ahí donde está la razón por la cual huyo de las reuniones familiares y por la que durante muchos años preferí que los demás fueran quienes me buscaran en lugar de yo saliera a encontrarme con alguien más. Finalmente, y aunque no he confesado esto abiertamente hasta ahora, la relación más significativa de mi vida comenzó justamente porque él me hizo caso, y yo la acepté desesperadamente porque en mi mente creí que él sería el único que lo haría… y aun así, con él tampoco me abrí como debí haberlo hecho.

Este delirio al que he llamado soledad y cuyo origen no está en otro lugar más que en la vergüenza, me encerró en un ego deplorablemente grande y un orgullo negativo que me detuvo emocionalmente por mucho tiempo. El miedo a que la gente (así, la gente) supiera que era Gay hizo que, cuando me vi en lo que el mundo adulto (maduro) llama una relación seria, perdiera la noción de tantísimas cosas y que me fuera degastando por dentro, justamente por no dejar salir lo que tenía, lo que sentía y lo que quería no sólo con la persona con quien estaba, sino también conmigo mismo. Gracias a esta situación perdí valiosas amistades, corte toda relación personal con mi familia, olvidé aquello que alguna vez me definió y al final, hizo que dejara lo único que en su momento creí que era lo más importante que había logrado en mi existencia.

Sí, lo sé, esta dramática confesión ya la han leído en más de una ocasión en este blog o se las he contado en persona hasta el cansancio, pero lo que difiere a este escrito de los lamentos anteriores es una pequeña realidad que no he venido a identificar hasta el día de hoy. En algún momento antes de comenzar esa relación que mencioné anteriormente, ya había algo en mi cabeza que me decía que no podía seguir encerrado en mi claustro emocional, ya era hora de salir. La buena relación que tenía con amigos Gay de ese momento y aquellos que sin serlo me aceptaban por quien era logró a darme esa satisfacción de convivir sin la necesidad de andar gritando a los cuatro viento que era puto, olvidándome por un momento de la ansiedad que me daba el ocultarlo o de evitar temas de conversación, gustos musicales o de otros hobbies por el temor de que fueran a tachar de maricón.

Como era de esperarse para alguien que apenas está descubriendo como hablarse a sí mismo, esta situación donde me sentía en confianza pasó gradualmente de un pequeño grupo de amigos a muchas más personas de una manera tan gradual que ni yo mismo me di cuenta, pero lo más gracioso de todo es que cuando alguien llegaba a enterarse de que era Gay, más que sorpresa, la gran mayoría me salía con el ya conocido comentario de “Ya lo sabía.” En un principio esta respuesta me causaba muchísima ansiedad; ¿qué era lo que yo estaba haciendo para que lo notaran? ¿Por qué no me habían dicho nada? ¿Qué estarán diciendo a de mí a mis espaldas? La necesidad por ocultarlo, aunque no desapareció del todo, poco a poco fue cediendo ante estas preguntas y en lugar de enfrentarlas decidió dejarlas ir, ya que al final el problema no era mío, sino de los demás. Obvio, esta situación tomó tiempo en concretarse y no fue hasta hace dos años que genuinamente tomó el camino que debió seguir desde un principio.

Hace casi tres años que terminó esa relación que yo acepté casi por necesidad, y para sorpresa mía, no fue hasta después de que acabó que me di cuenta que ésta se había convertido en algo real, serio, y que -como bien lo decían mis clases de Psicología de la Pareja- había pasado del enamoramiento a la decisión del amor. ¿Cómo fue que ocurrió? La verdad no creo que ese sea el tema de esta carta, pues lo que me llevó a escribirla fue lo que vino después, el dolor de la pérdida, ya que éste desencadenó una serie de cambios, decisiones y enfrentamientos tanto personales como públicos que me obligaron a hacer algo que hasta ese entonces no había querido hacer con nadie ni conmigo mismo.

Gracias a la confianza de mis amigos y al apoyo discreto, pero presente de mi familia, así como a la sana orientación de quien se ha vuelto mi gran consejero, pude finalmente abrirme y escarbar entre todos esos miedos, paranoias y suposiciones que habían congestionado mi forma de ver, pensar y sentir las cosas de tal manera que no sólo comencé a verme como era, sino como debía ser. Las ya conocidas etapas del duelo y la grandiosa culpa que me generó en algún momento esa vergüenza dejaron de ser una pena para convertirse en un genuino estorbo que no me permitía moverme y la verdad, en un momento dado, decidí que no tenía sentido seguirlas cargando. En ese momento, quizá por necesidad, es que dejé de esconderme como era y comencé a aceptar el hecho de ser Gay, primero como una realidad y después, como parte de mí persona.

¿Cómo era posible que me avergonzara de ser quien era? ¿Qué tenía de incorrecto ser tu mismo? El hecho de que tenga atracción no sólo física sino también emocional por personas del mismo sexo que yo no sólo es parte de mí, sino que de una forma u otra me define como individuo, como persona, como profesionista, como hijo, amigo, compañero de trabajo y hasta como cuate de peda, así de simple. No podía seguirme negando a ser quien era y no iba a cambiar esto porque simple y sencillamente no se puede* y al final, tampoco quiero hacerlo. Es aquí, en este momento cuando me abrí y le comenté todo esto a la gente que quería, desde el más grande de mis amigos (quien no sólo me dijo que ya lo sabía, sino que me comentó que hasta su propia madre se había dado cuenta desde el principio) hasta de una manera cuasi pública a través del Formspring, una red social donde uno hace preguntas abiertas a la cuenta de alguien y éste las responde de igual manera.

De hecho, este amigo que le comente se molestó cuando le confesé que no lo había dicho que era Gay por temor a que me dejara de hablar (hecho que, cabe mencionar, ocasionó una dolosa separación que espero enmendar algún día), asegurándome que la situación no habría cambiado en nada nuestra amistad. Ese pequeño comentario, casi sutil y para algunos olvidable, me marcó en ese momento y fue el que finalmente me llevó a no ocultar mi orientación de nadie… excepto de mis padres.

¿Por qué no quería confesar a mis padres mi orientación sexual? La verdad, su reacción me tenía con pendiente, porque no creía que lo fueran a tomar de buena manera, porque no quería que se sintieran decepcionados de mí, porque su estado de salud no sería lo suficientemente fuerte para aceptar esta noticia, no se… Al final, el hecho está en que todos esos temores y suposiciones se resumían nuevamente en esa mentada vergüenza que me tenía sometiendo desde los 15 años y que por rutina, dependencia o vil costumbre todavía no había dejado ir.

Debo confesarles que al momento de escribir este texto, y a mis 35 años de edad, no fue sino hasta hace tres semanas que decidí hablar con mi madre y decirle que soy Gay. ¿Por qué? De una forma u otra fue por la misma razón por la que hace dos años decidí abrirme con toda la gente que tenía a mi alrededor, sólo que ahora no me dejé vencer por ese súbito encuentro de emociones dolosas, sino que las tomé como un último llamado para dejar de ser el niño temeroso del mundo que había perdido tanto tiempo de su vida escondiéndose de si mismo a través de los demás. Con esto finalmente cerré ciclos que tenía que cerrar y afronte hechos que necesitaba poner en claro para comenzarme, ahora sí, una nueva historia.

Debo comentarles que salir del closet me ha liberado como no tienen una idea, y no porque ahora ande diciéndole a todo el mundo mi historia o, de nuevo, que ande gritando a los cuatro vientos que soy Gay (aunque ya tengo dos amigos que se han encargado de eso), sino porque liberarme de esa ansiedad de andarme escondiendo de los demás y de estar ocultando no sólo mi orientación sexual, sino también mi forma de ser, pensar y sentir las cosas me ha permitido poder ser “yo mismo” no sólo conmigo, sino también con los demás. Punto a recalar ha sido la reacción de muchísima gente y las muestras no sólo de apoyo, sino también de que han tomado el hecho como una simple “así eres y está bien”, algo que en algún momento jamás creí posible. Amigos de la preparatoria que tenía años sin ver, viejos conocidos, compañeros de trabajo y hasta cuates con quien no tengo más relación que un intercambio de mensajes vía Twitter estuvieron ahí con un mensaje de apoyo, y no tienen idea de cómo lo agradezco. Digo, me tomó mucho tiempo hacerlo, pero al final puedo darme cuenta no sólo de quien soy, sino también de que así me gusta ser.

En fin, creo que esta crónica / confesión se termina agradeciendo que hayan llegado hasta estas líneas y pues, como sé que no puedo despedirme sin comentarles la reacción de mi madre al darle la noticia, cito sus palabras de manera textual: “Ya lo sabía.

*Quien diga lo contrario necesita informarse más… o aceptarse.

Anuncios

Comentarios»

1. Jorge Break - 6 septiembre, 2016

chin, yo te dije lo mismo cuando me comentaste.
=P

2. Gil Galindo Bucio - 15 noviembre, 2012

Por una de esas, caí en esta entrada de tu blog. Pese a que tengo tiempo siguiéndote en Twitter y Facebook, desconocía este lado de ti, refiriéndome al hecho de aislar tus emociones y sentimientos. Es difícil llevar este proceso, pero lo lograste. Tienes mis respetos. Saludos.

3. linksakura - 11 febrero, 2012

Hi! pues también ya me había dado cuenta desde que lo pusiste en tu biografía, de hecho antes, cuando me di cuenta que seguías la cuenta de Gaymer como que se me hizo obvio xD el caso es que me alegra que hayas salido ahora y no mas adelante, así no te sentirías mas peor en el futuro, en mi caso soy gay desde los 10 años, y se los dije a todos a los 19, y como tu, a mi mamá no se lo he dicho, aunque ya lo saben muchos primos y mi hermana, pero no es lo mismo que lo sepa tu mamá, así que el plan es decírselo, pero aun no se cuando u.u y se que es difícil y que en su momento la pasaste muy mal, a mi ya me paso, pero definitivamente lo mejor es salir sin prejuicios, y aprendí muy temprano que si no te aceptan como eres es porque no te quieren, aunque sean de la familia, así que ahora date a querer y deja que los demás hablen, de todas formas siempre hablan, entonces que hablen cuando tu haces lo que quieres 🙂

4. Pocky Tramell (@pockygirl7) - 3 febrero, 2012

Me da gusto saber que diste ese paso. Te mando un super abrazo y quiero que sepas que lo que hiciste me da muchisimo valor para algún día decirle a mi mamá lo que soy y que eso no cambia para nada a la hija que lleva conociendo desde hace 26 años. Y espero que su respuesta también sea “ya lo sabía”.

5. RomyVillamil - 1 febrero, 2012

Muchacho, nosotros nos dimos cuenta desde hace ya tiempo, y te decimos lo mismo que a otros amigos de la comunidad: sigues siendo la misma persona de siempre y te apreciamos del mismo modo. Sin bronca alguna, bienvenido y tú sigue adelante, cuentas con la amistad de ambos. O que, ¿crees que no noté que esos Link Bondage eran por algo? XD Tú tranqui, entiendo que te haya sido difícil, no es sencillo y mas con lo que narras. Mr Calabacito, espero que de ahora en adelante todo sea más fácil para ti, ¡welcome to the fight club! Hay galletitas

6. José Saucedo - 30 enero, 2012

A todos, de una manera y otra espero hacerlo personalmente pero, quienes comentaron, yeron y hablaron conmigo en su momento a partir de este post, gracias.

7. Agent_Smithy - 29 enero, 2012

Bueno, si, eres gay, y…? Los temores y vergüenzas son nuestras anclas emocionales, que aprendemos a tirar al reconocernos y queremos por lo que somos; si la gente se alejo al haberselos comentado tu? Eran realmente tus amigos? Te queremos y respetamos por lo que eres, un ser humano y un excelente amigo.
Saludos José, nunca se avergüenze por lo que es, al contrario, sientase orgulloso.

8. carmen - 29 enero, 2012

hola, es el únicos post que he leído de ti. No te conozco, ni tu cara, ni nombre… incluso país. Aún así, sé que eres gay… y tan sólo saberlo, me hace consciente de la fuerza interior, la valentía, el coraje. Ser gay para algunas personas puede significar algo negativo… Pero para el resto… es algo muy positivo: Saber quién eres y Expresarlo abiertamente. Dando igual el tiempo que te llevó hacerlo.
Espero que esa soledad no te vuelva a atormentar nunca más.
Un abrazo, Carmen.

9. Sentido Contrario - 27 enero, 2012

José, esta es una bella declaración. Sobresale la actitud sincera y abierta que quieres manifestar en tu escrito como un modo de liberación.

Felicitaciones por ese paso tan grande que has dado en tu vida y por tomarte el tiempo para compartir esta experiencia que seguramente le será de mucha ayuda a personas que aún no han podido dar ese salto.

10. Dave Belmont Wingates - 26 enero, 2012

Seas lo que seas, lo importante es ser tú mismo!!! ^__^

Felicidades por dar ese gran paso.

Saludos!!!

11. reisach - 26 enero, 2012

Tus palabras llegan al corazón.

12. walkingstilettos - 25 enero, 2012

Hola! Es la primera vez que veo tu blog y me gusta tu manera de escribir. Que difícil que hayas pasado por todo esto! Y la verdad lo que más se me quedó de toda tu narrativa fue el hecho de que la psicóloga a la que acudiste haya reaccionado de ese modo. Dios! Que cabeza tan pequeña, y como puede esa mujer dedicarse profesionalmente a “ayudar a la gente”.

Pero me da gusto que hayas salido victorioso de todo y así como dices que ser gay te define, también las dificultades que sobrepasaste te definen y deberías estar orgulloso. Y quizá me esté metiendo en lo que no me importe jaja, pero no quería dejar pasar la oportunidad de dejar un comment.

Un saludo!

13. zamoranita - 25 enero, 2012

Creo que todo te ha servido para conocerte mas a ti mismo y no hay mal que por bien no venga, asique enorabuena.
Mgracias x compartir todo esto , me has echo relfexionar y darme cuenta de algunas cosas sobre mí misma.
Un saludo

14. Gerardo Ruiz (@knibalito) - 25 enero, 2012

Wow, siempre soy de los primeros en comentar pero hoy me han ganado… y sabes me da gusto porque se manifiesta el apoyo que tienes!!!

Mi querido Azevrec sabes que eres muy importante y por eso te demostramos el cariño y aprecio que sentimos por ti!!!

15. Hamlet D. S. Arias (@serkenor) - 25 enero, 2012

Que bueno que hayas llegado al momento de por fin ser sincero contigo mismo y liberarte de un peso que debe ser muy cabrón llevar. Y de la reacción de tu madre, confirma que a las mamás no se les puede ocultar nada, y que es una chingonería cuando te quieren tal y como eres. Gusto en conocerte aunque sea de manera virtual y por unos cuantos tweets 😀

16. Eduardo Sánchez - 25 enero, 2012

Cada quien es libre de ser lo que uno quiera, tu llénate de gente que te aprecie por lo que eres amigo, recuerdo que cuando jugabamos Marvel vs Capcom I, a ver cuando lo repetimos, saludos y cuídese

17. Un chavo de Acapulco - 25 enero, 2012

Las madres desde siempre lo saben y se hacen de la vista ciega, pero aun asi yo sigo sin atreverme y creo que nunca daré ese paso. Nimodo, no vivire nuca je #FAIL

18. Toño - 25 enero, 2012

La gente que te queremos, Pepe, estaremos contigo seas como seas. Y lo estaremos porque es primero y más importante la persona amable, honesta y cariñosa que eres con todos nosotros que lo que hagas atrás de la puerta de tu recámara. Y al que no le guste, tiene dos trabajos.

Un abrazote enorme, que no te abarco completo 😛

19. AARON LESTRANGE - 25 enero, 2012

ora cuando vi tu publi en face.. como que no lo crei y no por que pensara que fuese algo malo si no que al verte por años ¿? (no recuerdo) en la reva como que uno no se fija obviamente en cosas como criticar, burlarse de la foto chistosa o asignar generos de ningun tipo si no que los toma como amigos nada mas. Que bueno que estes mas tranquilo y sobre todo que hayas pasado sobre esa etapa que supongo que fue muy dura en tu vida (por las personas estupidas que satanizaron las cosas, miedos etc.) recuerdo no una frase si no algo que mencionaba Carlos Castañeda en una conversaciòn con Don Juan …….que no nos debe de importar lo que la gente piense de nosotros ya que es una fila interminable de pensamientos, criticas, comentarios etc., y el justificar siempre nuestros actos ante los demas es dar una importancia injustificada y solamente nos atrapa, nos quita energia y no nos deja ser felices. Se que tal vez no nos conocemos pero me gusta pensar que hago algo por alguien que sus palabras llegaron a mi vida (frases, comentarios que me hicieron reir, criticas, obvio en la reva, feis etc.) como estas llegan a la tuya, lo mas importante de nuestra vida es ser felices y no viviendo para hacer felices a los demas. Cuidate.

20. KasumiShadow - 25 enero, 2012

Quien te quiere y se preocupa por tí, te va a aceptar como eres, por encima de cualquier prejuicio o estereotipo.
Si notas alguna reacción negativa o duda por parte de alguien, se debe a la forma en la que fueron educados… toma un poco de tiempo asimilarlo (eliminar prejuicios, etc.) y tener empatía. (Experiencia propia, solo pasa la 1ra vez)
No soy muy hábil con las palabras, pero espero que me haya dado a entender. :p

21. Diego Miramontes - 25 enero, 2012

Bah, che wordpress no me deja darle Like al post, así que lo pongo en un comment: One more blogger likes this post

22. Dr. Mono (@FicoXL) - 25 enero, 2012

Solo puedo decirte que me da gusto que comiences a aceptarte, las personas que te apreciamos lo hacemos por la persona que eres no por que te gusten tales o cuales cosas, un abrazote.

23. Chabe Luka - 25 enero, 2012

🙂 pues que puedo decir 🙂 solo que me da gusto saber que (valga la redundancia) estas a gusto 🙂


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: